Ayer tuve una tarde de lo más kitsch. Mientras limpiaba la casa cual maruja cum laude, de fondo, iba escuchando una serie de conferencias que los sabios del momento ofrecen una vez al año en Monterey, California. Se hablaba de todo, un popurrí de temas que pretendían dibujar el presente de nuestra sociedad y el camino hacia el futuro de la misma. Uno de esos genios o sabios, Clifford Stoll, astrónomo, físico e ingeniero informático, captó mi atención e hizo que abandonara el estropajo durante un momento. Comenzó hablando en términos incomprensibles para quienes no tenemos ni idea de física, ni de astronomía y ni de informática, todo ello para explicar que aunque podría dar una conferencia sobre esos temas no lo iba a hacer. Le pedían que hablara del futuro de la sociedad. Una persona que conoce como nadie el universo y las leyes de la física, y que además sabe todo lo que se puede saber en este momento de tecnología, tiene que ser capaz de hablarnos del futuro, de cómo va a ser nuestra sociedad en 20 años. Así lo habían razonado los organizadores del evento cuando le invitaron a dar su charla. Sin embargo, Stoll, como buen sabio y demostrando su sencillez y humildad lo dejó claro: Si quieren saber ustedes cómo va a ser nuestra sociedad en 20 años, no me pregunten a mí, pregúntenle a una profesora de guardería. Son las únicas que saben cómo será nuestro mundo en un par de décadas.
Los que nos dedicamos a la educación vemos pasar el futuro todos los días delante de nuestras narices. A veces con esperanza, otras con preocupación. Antes el profesor era una institución, era el poseedor de los conocimientos que el estudiante ansiaba por asimilar. Hoy la educación es interactiva, el profesor aprende todos los días de sus alumnos. Esa es al menos mi experiencia. Mis clases no pueden ajustarse a un método porque la flexibilidad es una condición indispensable para captar la atención de las nuevas generaciones. Cada clase es un mundo, cada día es diferente y lo que funcionó ayer no tiene porqué funcionar hoy. Quizás tenemos que comenzar a quitarnos las ataduras de las viejas fórmulas. Preguntarnos para empezar para qué estamos educando a estas generaciones. Como decía Sir Ken Robinson en su conferencia sobre educación, en los próximos años asistiremos por primera vez en la historia de la humanidad a la visión de un mundo con mayor número de titulaciones académicas. Hemos convertido la educación en una fábrica de producción en masa, en un mundo donde los diplomas cada vez tienen menor valor. En las últimas generaciones hemos perdido muchos talentos. Robinson lo ilustra con el ejemplo de Gillian Lynne, coreógrafa de musicales como Cats y el Fantasma de la Opera. Lynne era una niña problemática para los profesores, no podía concentrarse ni estarse quieta durante las clases. Hoy la hubiéramos catalogado como un caso de hiperactividad. Su madre la llevó a un médico tras la recomendación de los profesores. El médico escuchó pacientemente a la madre relatar el comportamiento de su hija durante las clases. Mientras Lynne escuchaba inquieta en su silla. Tras largos minutos de charla, el médico le pide a la madre salir un momento para hablar a solas y antes de salir pone la radio. Al otro lado del cristal observan cómo Gillian se pone a bailar. El médico hizo su diagnóstico afortunado: Su hija no está enferma, su hija es una bailarina. Ese diagnóstico cambió la vida de Gillian, que dejó el colegio para ingresar en una academia de danza y poder desarrollar su talento que ha hecho disfrutar a tantas personas en el mundo. Estos casos se dan todos los días.
Cuántos talentos estaremos despercidiando? El caso de Gillian me recuerda a dos estudiantes de las que soy mentora. Una de ellas es bailarina. Esa es su verdadera pasión, bailar y dar clases a niños. Pero se pasa sus días en nuestras aúlas, quitando horas a su entrenamiento de la danza, porque según sus padres de eso no se puede vivir y hay que tener un título universitario para llegar a algo en la vida. Pero sus ojos sólo brillarán bailando. La otra estudió arte y fotografía. He visto algunos de sus trabajos fotográficos y me emocionan. Con 19 años tiene una increíble capacidad para captar el alma de las cosas, hasta un piedra cobra vida tras su objetivo. El arte no es suficiente para comer. Qué les dices a esos estudiantes? A nosotros, a la fábrica de la educación, nos interesa que no abandonen la carrera, porque son ellos quienes nos dan de comer. Por otro lado, cuando uno experimenta esa transición de ser profesor a convertirse en educador, la ética del alma pide a gritos decirle a estos estudiantes que se concentren en su pasión. Esa es al fin y al cabo la clave del éxito: pasión por lo que uno hace.
Yo no soy profesora de guardería, cuando llegan a mis manos están entrando a la edad adulta, pero si me preguntan cómo veo yo nuestra sociedad en veinte años, creo que si no recapacitamos por un momento y echamos el freno de mano, tendremos una sociedad de talentos frustrados que se esconden bajo un montón de títulos académicos sin valor.
zaterdag 10 september 2011
dinsdag 6 september 2011
Comienzo de curso
Han comenzado las clases. Siempre me ha gustado el comienzo del curso. Cuando era pequeña disfrutaba con el olor de los cuadernos nuevos, aún sin estrenar, esperando a que todas las páginas se rellenaran de apuntes indescifrables. Los libros, normalmente heredados de mi hermana mayor, cobraban otro aire después de forrarlos bien con aquellos papeles celofán tan chulos que salieron a finales de los setenta. Reencuadernados quedaban como nuevos. Este año aquellos sentimientos de ilusión y curiosidad han retornado aunque ahora me siente al otro lado del aula. He disfrutado de lo lindo la primera semana de clases viendo las caritas de los estudiantes de primer año. Como entonces con sus cuadernos sin estrenar, con esos libros que huelen a tinta fresca y que ahora tratan con tanto cuidado. No se atreven ni a escribir en el cuaderno de ejercicios. Están llenos de ilusiones y curiosidad, quieren aprender mi lengua y suspiran cada vez que digo algo en español. Lo difícil para el profesor es mantener este ambiente mágico, en donde cuál Harry Potters, aún no saben cómo manejar la barita mágica y están deseosos de aprender el primer truco. Cómo mantener la magia? Esa es la gran pregunta del profesor, sobre todo cuando existen estudios serios que dicen que le motivación del alumno se consigue sólo en las primeras semanas. Si en ese pequeño tiempo de espacio consigues conectar, consigues su atención incondicional, podrás quizás no enseñarles todo lo que sabes o quisieras, pero sí inspirarles para que ellos mismos busquen más, y consigan quizás por un año, encontrar respuestas a sus inquietudes. Un año más de magia para todos, aunque a veces sea blanca y otras negra, pero magia al cabo, para quienes aún disfrutamos con el comienzo de cada curso.
Mi hija también ha comenzado el año escolar totalmente de estreno. Casa nueva, ciudad nueva y colegio nuevo. Sorprendente la flexibilidad de los críos para adaptarse a todo lo nuevo con cierto miedo pero con una mente abierta para las nuevas experiencias. El primer día de cole se quedó llorando. Me marché a dar mis clases con un desasosiego en el cuerpo que hacía meses no sentía. Todo el día con su carita triste tatuada en la mente, pensando en lo mal que lo debería estar pasando con tantos cambios, tantas cosas nuevas de golpe. El sentimiento de culpabilidad fué ahogando mi día hasta que pude irme corriendo a buscarla a la también nueva guardería. Me recibió no llenándome de besos y abrazos, como me esperaba, sino con una cara de desencanto total y pocas palabras: "Qué haces aquí tan temprano? No ves que estoy jugando? Aún no quiero irme a casa". Pues ya está, para ella la magia ya ha empezado, afortunadamente su barita ya funciona.
Mi hija también ha comenzado el año escolar totalmente de estreno. Casa nueva, ciudad nueva y colegio nuevo. Sorprendente la flexibilidad de los críos para adaptarse a todo lo nuevo con cierto miedo pero con una mente abierta para las nuevas experiencias. El primer día de cole se quedó llorando. Me marché a dar mis clases con un desasosiego en el cuerpo que hacía meses no sentía. Todo el día con su carita triste tatuada en la mente, pensando en lo mal que lo debería estar pasando con tantos cambios, tantas cosas nuevas de golpe. El sentimiento de culpabilidad fué ahogando mi día hasta que pude irme corriendo a buscarla a la también nueva guardería. Me recibió no llenándome de besos y abrazos, como me esperaba, sino con una cara de desencanto total y pocas palabras: "Qué haces aquí tan temprano? No ves que estoy jugando? Aún no quiero irme a casa". Pues ya está, para ella la magia ya ha empezado, afortunadamente su barita ya funciona.
vrijdag 26 augustus 2011
Porqué
Hoy mi jefa nos ha enviado un vídeo de Simon Sinek sobre cómo inspiran los grandes líders. Lo cierto es que con sólo cambiar nuestra forma de pensar podemos cambiar muchas cosas, sino en el mundo, dentro de nosotros mismos, que ya en sí somos un pequeño microcosmos. Siempre me ha fascinado cómo funciona el cerebro, la simbiosis entre alma y razonamiento, entre sentimientos y racionalidad, lo que experimentamos y lo que somos capaces de expresar, o quizás lo que no podemos, ni siquiera con palabras, decir, pero sí sentir. Muchas veces, como dice Simon Sinek, todos sabemos qué hacemos o cómo lo hacemos, pero nos hemos olvidado de porqué lo hacemos. Su pregunta es directa: Porqué nos levantamos cada mañana de la cama y con qué propósito? Nos hemos convertido en cierta manera en poco más que autómatas que siguen unas pautas establecidas y que se olvidan de esa parte del cerebro que sólo siente.
Quizás deberíamos intentar todos recuperar terreno para nuestra intuición, dejar que las entrañas por una vez tomen el timón y encontrarnos en la feliz tesitura de no saber qué hacer ni cómo hacerlo, pero al menos tener la seguridad de porqué queremos hacerlo.
http://www.ted.com/talks/simon_sinek_how_great_leaders_inspire_action.html
Quizás deberíamos intentar todos recuperar terreno para nuestra intuición, dejar que las entrañas por una vez tomen el timón y encontrarnos en la feliz tesitura de no saber qué hacer ni cómo hacerlo, pero al menos tener la seguridad de porqué queremos hacerlo.
http://www.ted.com/talks/simon_sinek_how_great_leaders_inspire_action.html
donderdag 25 augustus 2011
un nuevo blog, una nueva vida
Ayer me decía una colega que la vida es eso que pasa a nuestro lado mientras nosotros nos empeñamos en hacer mil planes. Es cierto, a veces somos como peces nadando a contra corriente de ese plan infinito (como decía Allende) que nos espera. Tenemos una tendencia terrible a controlarlo todo, sin saber que todo está fuera de nuestro control. Una amiga me regaló este verano un libro de Susan Jeffers, psicología de bolsillo al puro estilo americano, pero al igual que el televisivo Dr. Phil, a veces, entre varias páginas de blablabla que ya todos conocemos, encuentras joyitas que te mueven unas cuantas neuronas para llegar a ese momento Eureka donde uno dice aha!... El librito se resume en que tenemos que aprender a aceptar la incertidumbre, porque sólo así podemos experimentar la vida en sí, un camino lleno de sorpresas donde no podemos hacer nada más que disfrutar el momento, o sufrirlo, pero nada más. No hay control, no hay necesidad de dar vueltas a la cabeza para planear cómo vamos a hacer o afrontar ésto o lo otro, simplemente hay que verlo suceder, salir de la caja para poder ver la caja en su conjunto, desde la distancia. Al fin y al cabo somos meros espectadores de nuestras vidas, aunque nos empeñemos en adquirir los papeles protagonistas en sus facetas más dramáticas. No sé lo que me depara la vida, espero que cosas buenas a partir de ahora, sólo sé que quiero vivirla y disfrutar cada momento como venga.
Os espero en mi nuevo blog y deseo que sigáis en mi nueva vida...
Os espero en mi nuevo blog y deseo que sigáis en mi nueva vida...
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